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Con vistas al Mar

Category: General, Historias

Qué pena que los romanos tengan solamente un cuello! Calígula, emperador romano, famoso por su condicta autoritaria y extravagante

Capítulo I: Yo soy yo

Otro día que cocino espagueti, y joder, cada día me saben peor. Al principio me lo curraba y solía echarle su poquito de carne, su queso rallado, su toque de perejil, pero todo esto ha degenerado, el queso se terminó y no lo volví a comprar. Además, creo que los estoy aborreciendo. Hoy me he dejado medio plato que va a ir directo al cubo de basura, que por cierto está ya a medio rebosar. Me da mucha pereza sacarlo a estas horas de la noche, pero en verano es mejor no dejarlo así toda la noche, lo digo porque una vez lo encontré lleno de cucarachas y las muy putas pronto se extendieron por la concina, el fregadero, etc., de forma que aunque me joda lo sacaré y lo tiraré en el contenedor. Realmente el contenedor está al final de mi calle, así que la tarea no es tan terrible. Me pongo unos pantalones para salir a tirar la basura (y de paso me cago en todas las malditas normas sociales), paso por delante de casa de Mari madalenas, su Yorkshire Terrier de mierda escupe una mierda de ladrido, ella se asoma y yo saludo. A dos metros del cubo de basura lo lanzo como su fuera un martillo de atletismo. Justo a tiempo -pienso para mí- porque a lo lejos viene el un camión de la basura, lo cual perturba mi mente hasta el punto que me asaltan dudas como: ¿Dónde irá toda esta basura?, ¿la quemarán?, ¿la enterrarán?, ¿qué pensaría Kafta de todo esto? ¿tal vez se la coman un ejército de cerdos transgénicos? ¿ o tal vez se deshagan de ella enviándola al espacio exterior ... ?. Sí, esto me parece lo más sensato, hacerla desaparecer enviándola al espacio exterior, el cual es bastante más grande que el Bernabéu y el Camp nou juntos. De modo que ... este jodido cubo de basura tendrá una vida mucho más interesante que la mía ! Al camión de la basura le falta todavía al menos un minuto para recoger mi basura ... Nadie por aquíe, nadie por allí ... . - Hop- y sin pensarlio 2 veces me meto en el cubo de basura. Lo primero es bucear hasta el fondo para que al volcarme el camión vuelva a estar en la superficie.

Capítulo II: Gente abollada

Dentro del camión sólo había oscuridad y humedad, al mal olor me acostumbré a los pocos minutos y no volví a pensar en ello. Al principio el ruido del cambión me impidió oir nada de lo que sucedía a mi alrededor, pero en cuanto éste se paró en un semáforo, me dí cuenta de que no estaba ni muchísimo menos solo. Sin ir más lejos, a mi izquierda había dos tazas de té que discutían acaloradamente sobre el significado etimológico de la palabra "pichichi". - Hola -dije cortésmente- me llamo Seo. ¿Cómo habéis llegado a parar aquí? La taza sentenció su anterior discusión con un escueto "no tienes ni puta idea", me miró de arriba a abajo, lo cual creó un silencio bastante incómodo, pero finalmente dijo: - ¿Conoces a Hitler? Me encanta su sopa. Mmhh ... sopa de Hitler, ya no la hacen como antes. - No creo que Hitler se dedicara precisamente a hacer sopa -dije yo muy orgulloso de poder demostrar mis conociemientos de historia- Además, no se debe bromear con cuestiones tan serias. - ¿Y tú cómo osas opinar sobre Hitler sin haber probado su sopa? - Ya ... lo siento -dije, tampoco es cuestión de enemistarse nada más llegar a un lugar- este es un lugar muy extraño. Cómo habéis llegado a parar aquí ? - Es una larga historia. De verdad quieres que te la cuente? - Sí -respondí entusiasmado. - Ahh, pues todo empezó hace unas semanas, cuando vivía felizmente surfeando sobre un mar de Té ... - ¿Un mar de te? -interrumpí-, no creo que exista tal cosa. Y la taza de té se echó a llorar, lo cual enfureció al resto de tacitas que había a su alrededor y de cuya presencia ni siquiera me había dado cuenta. - Mira lo que has conseguido con tus impertinencias. Por favor Charles, ignora a este estúpido niñato y cuenta tu historia. - ...si... como iba diciendo, la cosa empezó hace una semana cuando me caí en un pozo de Té. - Ahh! -vuelvo a interrumpir- ¿no vivías surfeando sobre un mar de Té? - Muy bonito!, así que no te gustaba muy anterior historia, la cambio por tí y resulta que esta tampoco te gusta! Entonces la taza se puso de nuevo a llorar, me miró furiosamente y me dijo el sentido de la vida, justo antes de convertirme en mosca cojonera, y así hasta nuestros días, en los que vivo feliz surfeando sobre un mar de Té ...